El número de especies ronda los 100, la mayoría originarias de Asia y un reducido número nativas de Europa, Norteamérica y África noroccidental. Tanto especies como cultivares e híbridos se cultivan como ornamentales por la belleza y fragancia de su flor; pero también para la extracción de aceite esencial, utilizado en perfumería y cosmética, usos medicinales (fitoterapia) y gastronómicos.

Las rosas están entre las flores más comunes vendidas por los floristas. El rosal es una de las plantas más populares de los jardines, incluso existen jardines específicos llamados rosaledas, donde se exponen únicamente los miembros del género, cuya variedad es tan extensa que comprende desde rosales miniatura de 10 ó 15 cm de altura, hasta grandes arbustos, trepadores que alcanzan varios metros de altura o rastreros utilizados como cubre suelos.
Los rosales son arbustos o trepadoras (a veces colgantes) generalmente espinosos, que alcanzan entre 2 a 5 metros de alto, en ocasiones llegan a los 20 m trepando sobre otras plantas. Tienen tallos semileñosos, casi siempre erectos (a veces rastreros), algunos de textura rugosa y escamosa, con notables formaciones epidérmicas de variadas formas, persistentes y bien desarrolladas (aguijones).
Las hojas pueden ser perennes o caducas, pecioladas e imparipinnadas con entre 5 a 9 folíolos de borde aserrado y estípulas basales. Es frecuente la presencia de glándulas anexas sobre los márgenes, odoríferas o no.


Desde el punto de vista de la práctica de la jardinería, y esquemáticamente, los rosales se clasifican en 4 grupos:
- Rosales silvestres: son los que sin ser cultivados crecen en la naturaleza.
- Rosales antiguos: son los tipos de rosales que existían antes de 1867, año en que apareció el primer Híbrido de Te, un híbrido artificial.
- Rosales modernos: son los rosales posteriores a 1867 hasta la actualidad; a veces este grupo se lo divide en generaciones.
- Otros tipos: este grupo incluye tipos especiales de rosales
Algunos consejos para realizar cultivos
- Sol al menos 6
horas al día. Generalmente han de encontrarse
en lugares muy soleados, aunque es conveniente que tengan un poco de sombra en
ciertos momentos del día.
- La mejor situación
es un lugar despejado, al sol, donde el aire pase fácilmente entre las ramas.
- La circulación
del aire es importante porque así hay menos hongos. Un
rosal cerca de un muro o rincón más húmedo, con menos circulación del aire, es
más propenso al ataque de hongos.
- Resiste el
frío, pero
en climas con heladas fuertes es importante protegerlas en los
meses más duros del año, envolviendo el tallo y las ramas con hojas secas, papel
de periódico o algún plástico.
- No son muy
exigentes en cuando al suelo. La mejor es la tierra
arenosa-arcillosa, profunda, permeable, con buen drenaje.
- Buen riego y
muchos nutrientes para que florezca con profusión.
Al plantar rosas cerca de otras plantas, asegúrate que la competencia por los
nutrientes y el agua no les afecte (abona y riega más).
- En el caso de que
la Rosa esté cultivada en una maceta, la frecuencia de riegos será mayor.
- No mojar las
hojas para
evitar la aparición de hongos.
- Algo fundamental
para el correcto crecimiento de esta planta es realizar una poda dos
veces al año, una drástica en invierno y otra en la época estival.
- El primer año no
hay necesidad de podarlos, sino que hay que hacerlo a partir del segundo
año.
- Además es
fundamental eliminar las flores marchitas para que no consuman recursos
que precisan los capullos que están por florecer.
- Normalmente la multiplicación se realiza por injerto. Admite esquejes leñosos, semillas, acodos.

Las rosas vienen en una variedad de colores, cada uno con un diverso significado simbólico:
- Naranja: pasión exaltada
- Azul:representa milagros y nuevas posibilidades
- Rojo: amor, pasión
- Rosado: tolerancia, secreto
- Rosado Oscuro: gratitud
- Rosado Ligero: admiración, condolencia
- Blanco: inocencia, pureza, pristinidad, alma. (véase también: Rosa Blanca)
- Amarillo: amor muriéndose, celos, orgullo, vergüenza, infidelidad, (aunque también puede significar amistad)
- Borgoña: belleza
- Gris: Enfermedad, vejez
- Negro: sexo o muerte


1. Durante el primer año desde la plantación, el riego no debe descuidarse, porque todavía las raíces no son profundas.
2. En invierno, que no tiene hojas, es evidente que no necesitará ningún aporte de riego. Si está en maceta se debe regar algo para que no se resequen las raíces, pero muy poco.

4. Es mucho mejor regar por la mañana temprano o al atardecer. No lo hagas durante las horas de mayor calor del día.


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